Un buen desviador aparta los primeros litros cargados de polvo y contaminantes, protegiendo el tanque. Calcula volumen de descarte respecto al área de techo y eventos típicos. Un mecanismo accesible para limpieza periódica evita obstrucciones, olores y proliferación de insectos en temporadas cálidas.
Combina mallas, lechos de arena, carbón activado y, si corresponde, filtros de cartucho según el uso final. Prioriza plásticos libres de BPA, componentes certificados para agua y aceros inoxidables. Un buen sello en uniones roscadas y bridadas asegura estanqueidad y facilita inspecciones rápidas.
Elige módulos según altura disponible, resistencia del suelo y acceso para mantenimiento. Instala una base nivelada, amortiguadores de vibración y protección UV si quedan expuestos. Diseña reboses hacia drenajes seguros o jardines de lluvia, evitando erosión y retrocesos molestos durante tormentas intensas y prolongadas.